El tandilense cayó ante Davydenko, en la final del Masters de Londres, pero agradeció al público local por el apoyo y valoró su participación en la final; "Gracias a todos por la fuerza que me dieron", comentó
Del Potro va a la conferencia de prensa reglamentaria luego de cada partido, especialmente después de haber jugado la final. Primero vienen las preguntas en inglés y luego llegan las que se formulan en la lengua nativa del tenista. En el caso argentino a eso se agrega una nueva ronda de preguntas para las radios y finalmente entrevistas mano a mano con los canales de televisión. El proceso no dura más de 20 minutos. A medida que Delpo cumplía con los compromisos periodísticos la idea y el deseo de irse de vacaciones cobraba más fuerza que el lamento por la derrota. La sensación de que fue más importante todo lo que pasó en 2009 que la caída puntual con Nikolay Davydenko, también.
No hubo excusas para lel resultado de la final del Masters en el O2 de Londres. En un partido de 1 hora y 24 minutos, Del Potro se enfrentó a un tenista que tiene todas las respuestas antes que le hagan las preguntas. Davydenko entregó su repertorio peligroso y esperable como una predicción. Su velocidad y anticipo, su capacidad de jugar de contragolpe y de una flexibilidad llamativa para lograr ángulos cortos, todo eso estuvo en la cancha para hacerlo estallar en menos de lo que dura un partido de fútbol sin tiempo recuperado.
Davydenko tuvo pocos errores no forzados (15) y una impecable estadística con su saque: 66 por ciento de eficacia con el primer servicio y un 87 por cientos de puntos ganados con el primer saque. El ruso, que finalmente le pusó un gran título a su sólida campaña como top ten, juega al tenis desde la línea de base para adelante, bien metido, como si detrás suyo estuviera la caída a un abismo con cocodrilos esperando. Davydenko no da nunca un paso atrás y por eso el tenis de Del Potro dificilmente pudiera dañarlo.
"Davydenko siempre te da una pelota baja y vos no tenés manera de moverlo para atrás para que te de respiro y te permita jugar profundo. En una cancha tan rápida es imposible hacerlo pegar de la cintura para arriba y de la cintura para atrás. Está siempre encima de la pelota y te anticipa", comentaba Franco Davin en una charla con canchallena.com antes del partido que Del Potro tenía que jugar con Soderling por la semifinales. Davydenko ya había despachado a Federer y se adivinaba como un rival complicado para desarticular.
Del Potro no quiso quedarse demasiado tiempo instalado en la idea de la falta de descanso. Que era real. La admitió y al mismo tiempo la hizo relativa: "Me acosté a las 3 del domingo y no pude descansar mucho. Pero yo luego de jugar con Federer tuve un día libre y él viene de jugar desde el viernes tres días seguidos. No pasar por ahí. Jugó muy bien y es un gran campeón".
Davydenko no cometió errores y Del Potro no tuvo como resquebrajar la fluída variedad de golpes del ruso. "Fue como jugar a la playstation...", dijo en inglés el tandilense. Podríamos agregar que en términos de videojuegos fue como jugar contra la máquina y en modo experto. Del Potro como número 5 del mundo que ya avanza decidido hacia el número cuatro tiene como para tarea luego de las vacaciones encontrar la fórmula para desarmar a tenistas como Davydenko.
Viaja el lunes por la noche para Buenos Aires. Va a descansar, quizás vaya a la cancha a ver a Boca y el miércoles jugará una exhibición en Rosario contra el chileno Fernando González. El año fue muy positivo y no estuvo nada mal. Esto es un juego y a veces gana la máquina.


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