Stanislas Wawrinka se había acostumbrado a vivir a la sombra de su compatriota y hasta llegó a firmar una frase de lo más pesimista. Hoy le ganó al ex Nº1 del mundo en Montecarlo





"Para mucha gente, soy el suizo que siempre pierde", dijo alguna vez Stanislas Wawrinka, hasta no hace mucho acostumbrado a vivir a la sombra de su compatriota Roger Federer.

El tiempo cambia algunas cosas de lugar y un día el suizo comenzó a ganarse un lugar entre los mejores del circuito. Conquistó su primer título en Umag 2006, y si bien nunca más pudo gritar campeón, se ganó el respeto de todos con buenas actuaciones en los principales torneos.

Hace un año llegó por primera vez al top ten y desde entonces les ha dado verdaderos dolores de cabeza a los tenistas de elite. Quien más lo sufrió fue David Nalbandian, a quien aventaja 5-2 en el historial, con cinco triunfos en fila. Es más: el argentino no le gana desde Roland Garros 2006 y hasta perdió con él en Basilea 2007, en la semana que separó los Masters de Madrid y París que supo conquistar con tanta magia y no menos sorpresa.

Wawrinka tiene una de las derechas más potentes del circuito, un saque peligroso y un revés exquisito. Poco a poco ha ido ampliando su repertorio, aunque siempre lo castigó la irregularidad. El año pasado hizo finales en Doha y en el Masters Series de Roma, donde perdió con Andy Murray y Novak Djokovic, respectivamente. Pero la frutilla del postre fue la medalla de oro que consiguió junto a Federer en el dobles de los Juegos Olímpicos de Beijing.

En 2009 no ha cosechado grandes resultados. Los octavos de final en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami asoman como sus mejores marcas. Ocupa el puesto 16 del ránking y parece que nunca llegará más allá de los cuartos de final de un "grande". Aunque siempre, sin excepciones, quien lo enfrente deberá hacerse a la idea de que correrá mucho en la cancha para retirarse triunfador.

Martín Vassallo Argüello estuvo a punto de eliminarlo en la instancia anterior, ayer nomás, cuando sacó 6-2 y 5-3 para partido. No pudo. Le dio una chance más y el suizo lo devoró: 7-5 y 6-2.

Hoy, cuando pocos lo esperaban, detuvo en octavos de final a Federer, "el suizo que siempre gana(ba)", al que no había logrado vencer en dos enfrentamientos (Rotterdam 2006 y Dubai 2006). Fue 6-4 y 7-5 en 1 hora y 50 minutos de juego. Sí, algo se ha quebrado en el "Expreso suizo". Sí, algo ha cambiado para Stanislas Wawrinka.